FRANTZ

BANNER - FRANTZ
Secretos y mentiras, culpabilidad y perdón en la Alemania de 1919


Tras brillar en el pasado festival de san Sebastián, llega a nuestras pantallas una de esas películas que te sorprenden de las que esperas poco y te dan mucho, un drama con tonos románticos , trata sobre el remordimiento, cuyos  personajes buscan el perdón y la alegría de vivir, mientras llenos de tristeza intentan sobrevivir durante la dura postguerra, una película donde la mujer es protagonista, filmada en blanco y negro, como reconstrucción nostálgica del pasado, destacando su maravilloso uso del color, pues este solo aparece cuando a los personajes les invade la alegría, pero esta es escasa tras la guerra.

"Mi única herida es Frantz", La trama nos sitúa en la Alemania justo después de la I Guerra Mundial, FRANTZ es un joven alemán caído durante la atroz guerra, su recuerdo aún perdura tanto en su prometida Anna (Paula Peer) como en sus padres. Un día Anna descubre q un joven desconocido deja flores en la tumba de FRANTZ y empieza a indagar. Quien lo hace es un joven Francés, Adrien (Pierre Niney) q se presenta como un amigo de FRANTZ, cuya presencia en un país que acaba de perder la guerra enciende pasiones encontradas.

Pierre Niney - Paula Beer - FRANTZ
El prolífico director francés François Ozon, siete películas en siete años, adapta una obra teatral de Maurice Rostand, que Ernst Lubich llevó al cine en 1931 "Remordimiento", mientras Lubitsch adapta el punto de vista del jóven Francés, Ozon lo hace desde el punto de vista de la joven alemana, que, al igual que el espectador, no entiende por qué un francés visita la tumba de su prometido.

En una época donde nos obsesiona la verdad y la transparencia, el director hace una película entrono a la mentira, característica principal de sus films cuyo epicentro son, los secretos, incluso, la doble vida de sus personajes, como vemos en películas como "Joven y bonita", "Una nueva amiga", "Swimming pool" o "Angel".

"Qué efecto tendría la verdad, todavía más dolor", la película toca un gran número de temas, el perdón, la redención, el dolor, la búsqueda de la felicidad y la mentira piadosa, la mentira es usada por Anna como bálsamo para mitigar el dolor de los padres de Frantz, que al conocer a Adrien, sienten como si recuperasen al hijo perdido, pero este no les cuenta toda la verdad de su acercamiento.


"Que sientes por ese joven Francés", Anna y Adrien, se van conociendo y la joven Anna poco a poco se va enamorando del joven, recordando sentimientos enterrados por el dolor, son esos momentos donde la película gana enteros, mientras el amor surge entre ambos y el drama adquiere tonos más románticos e incluso el color surge en varias ocasiones en la pantalla.
A medida q avanza la película, va decepcionando cada vez más a Anna, la guerra ha causado un gran trauma a Adrien, atormentado, perdido entre el deseo y la culpabilidad, le falta el coraje para afrontar su hecho.
Con la marcha de Adrien, todo el dolor de Anna surge con fuerza y el sentimiento de abandono se hace presente, su corazón late por dos hombres, uno Frantz, idolotrado tras su muerte, el otro Adrien, le hace ser consciente de las etapas de la vida, la muerte, el amor, el dolor,..... .


Uno de sus puntos fuertes es la química entre sus personajes, Paula Beer (Anna), nos deleita con una interpretación muy madura, a pesar de tener tan solo 20 años, llena la pantalla de inocencia pero también de la dulzura típica de una chica joven y la fuerza de una mujer madura, su arco interpretativo es muy complejo, se encuentra muy a gusto en pantalla con su partenaire Pierre Niney (Adrien), actor que se mueve muy bien tanto en la comedia como en el drama, muestra sus puntos débiles a la perfección, como su fragilidad, un actor que me gustó mucho en "un hombre ideal" y ahora confirma su buen hacer, ambos son la película.

Frantz será sin duda estará entre las mejores del año, una película antibelicista, donde muestra que las guerras nadie las gana, pues el sufrimiento y dolor por los seres perdidos en ella, invade a todos los bandos por igual, lo único q logra es instaurar el odio y el resentimiento, un excitante relato construido sobre el engaño, sobre la culpabilidad y el perdón, filmada a propósito en blanco y negro se mueve como pez en el agua por una gran zona gris, mostrándonos la madurez de François Ozon.




           

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