Entrevista DANI ROVIRA

11/04/2016 , 0 Comments



Después de tanta comedia ¿Te apetecía realizar un papel dramático, como el de Ramón 100 metros, seguro te acompañará de por vida?
Sí, ha sido una alegría, pero quiero ver mi carrera como actor no como una forma de cambiar de registro, sino como un cúmulo de historias. Todas son distintas y esta de 100 metros la intento afrontar independientemente del género que sea. Lo bonito está en crear tu personaje, creer en la historia y contarla desde la verdad más fiel. Así ha sido, luego el público, la crítica, ya valorará mi cambio de registro, pero no lo valoro como tal, sino como una historia diferente, que he intentado defender como buenamente he sabido.

Para preparar el personaje has hablado mucho con Ramón ¿Cómo fue el trabajo de tú a tú con él?
Ramón al rodaje vino un par de días o tres, pero en la pre-producción sí tuvimos mucho contacto previo para preparar el personaje. Pero al final la cabra tira al monte y terminamos haciéndonos amigos: muchas veces quedábamos para tomar algo y de lo último que hablábamos era del personaje. Fue todo muy fácil, porque Ramón e Inma han sido muy generosos en contarnos toda su experiencia desde el diagnóstico de la esclerosis, con sus luces y sus sombras, no han tenido ningún tipo de pudor, porque ellos eran los primeros interesados en que se hiciese la película. No sólo su caso particular, con lo extraordinario del reto del triatlón, sino para dar a conocer una enfermedad que afecta a mucha gente y que está muy incomprendida.


¿Qué pensaste cuando te ofrecieron este personaje, tan alejado de la comedia tu zona de confort ?
Mucho entusiasmo e ilusión, porque lo bonito de esta profesión es transmitir emociones. Ya me gustaba desde mis inicios con mi monólogo "¿Quieres salir conmigo? ", donde era comedia, pero me apetecía contar otras cosas no tan divertidas. Lo bonito del actor es poder coger el corazón del espectador y hacerle un cóctel, tirarlo por ahí, agitarle el corazón , ponerle alquitrán, luego plumas... 100 metros de repente era una manera de hacer llegar emociones muy diferentes al público en muy poco tiempo.

¿Ramón es uno de esos personajes que marcan a un actor?
No lo sé, pero sé que es un personaje que marca a una persona. A mí como persona este personaje y proyecto me va a marcar de por vida. Pertenecerá a mi vida para siempre. Si me marcará como actor lo podría responder dentro de diez años. Si tengo una ferretería, pues no me habrá marcado mucho (risas).

¿En qué se parece Ramón a ti?
Me gustaría parecerme en muchas más cosas, porque Ramón, para mí, es un superhombre e Inma una supermujer. Nos parecemos en el uso del sentido del humor para el día a día. Yo lo uso porque es el prisma con el que me gusta ver la vida y además es mi profesión, pero para Ramón es un bálsamo y tabla de salvamento. Somos dos apasionados del deporte también. Ramón es una persona muy sensible, tiene las emociones a flor de piel y en eso también nos parecemos. Y los dos somos muy cabezotas con lo que nos proponemos.



Muchas semejanzas entre ambos, pero ¿Qué has aprendido de Ramón?
He aprendido muchas cosas. Ramón y la gente como él, son personas que cuando ves que tienen una enfermedad degenerativa necesitan ayuda, pero a la larga son personas que te ayudan a ti. Ramón me ha ayudado a ser mejor persona, sin querer con su presencia y amistad te zarandea y hace que tu escala de prioridades y valora cambie. Ramón me ha enseñado a dar importancia a las cosas y a saber jugar al máximo las cartas que te da la vida y, si te da muchas, eres un afortunado y debes jugarlas todas.

¿Tienes tus propios 100 metros?
Mis 100 metros son diarios, la vida te va dando un montón de pruebas y desafíos. Retos deportivos tengo muchos, porque me apasiona el deporte, pero hay muchos con tu pareja, tus amigos, tu familia, la sociedad o los proyectos profesionales.

¿Con qué mensaje te gustaría que se quedase el público?
La gente debería quedarse con un lema: que nadie te diga que no puedes hacer algo. Demuestra que puedes intentarlo, sólo tú puedes demostrar si puedes hacer algo, no se puede hacer todo, pero se debe intentar. A Ramón le dijeron durante 3 años que no podría recorrer más de 100 metros y finalmente hizo un triatlón. 


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