MAC BETH


Un modelo a batir para cualquier futura producción de Shakespeare, gracias a una estupenda fotografía, su belleza estética, una oda a los sentidos cuyos fotogramas son puro cine.



Película: Macbeth. Dirección: Justin Kurzel. País: Reino Unido.Año: 2015. Duración: 113 min. Género: DramaReparto: Marion Cotillard, Michael Fassbender, Jack Reynor, Paddy Considine, David Thewlis, Sean Harris, Elizabeth Debicki. Estreno en España: 25 Diciembre 2015.

Lectura visceral de la tragedia más célebre y cautivante de Shakespeare, la de un valeroso guerrero y carismático jefe, asentado en los campos de batalla en medio de los paisajes de la Escocia medieval. Macbeth es fundamentalmente la historia de un hombre dañado por la guerra que intenta reconstruir la relación con su amada esposa, ambos aprisionados por las fuerzas de la ambición y el deseo.



Macbeth, uno de esos personajes, más grandes que la vida, surgida de la pluma de un genio indiscutible, Shakespeare, cuyos relatos, aún siguen proporcionando materia de sueños y pesadillas para la pantalla, siendo ésta sin duda, una de sus obras más célebres, desde su aparición hace cuatro siglos, la pieza ha visto frecuentes adaptaciones en cine, las más notorias las de Orson Welles o Roman Polanski, entre medias Kurosawa, realizo su propia versión, Trono Salvaje (1957), cuya historia se centraba en el Japón feudal, donde la tragedia Isabelina, posee una atmósfera samurái, mágica y bárbara,

Mac Beth nos muestra, el inspirador y trágico relato, de este tirano general escocés, recién nombrado Thane de Cawdor, devorado por la ambición de un destino real, anunciado por unas brujas, asesina todo aquel que se impone entre él y el reino, acercándolo a un destino maldito, negro, oscuro, de un personaje soberbio hasta el final.

El momento me parece muy oportuno, nunca tanto como ahora habían sido tan actuales la codicia y sus estragos, cuyos personajes buscan manipular a su interlocutor de modo inteligente y  maliciosa, lamentablemente, es un fenómeno tan actual hoy en día, como en la época en que Macbeth comete sus crímenes,   como hemos visto en la gran apuesta, donde la avaricia, la codicia y la ambición han sido los causantes de la crisis económica actual.
     

El director de origen australiano, Justin Kurzel, reconocido creador en su país, de diversas piezas teatrales, cuyo primer largometraje Snowtown,  le proporcionó varias distinciones en festivales de todo el mundo, llamando la atención de los productores de MacBeth que decidieron contar con sus servicios para esta nueva adaptación. 
Snowtown” narra cómo un asesinato, o más bien una serie de ellos, puede afectar a toda una comunidad y cómo dicha comunidad, acaba por ser manipulada por el asesino.
Kurzel hurga de verdad en la psicología de sus personajes, logrando establecer una unión entre el marco natural, los diálogos y la interpretación de los actores, siendo este uno de los grandes puntos fuertes de la película.

Desde los primero fotogramas, te das cuenta que vas a ver, una película, cuyo uno de sus puntos fuertes será la fuerza de sus imágenes, de gran belleza estética, en los primeros compases, la pena inunda al espectador, la misma pena y angustia, invaden tanto a Lady MacBeth como al propio MacBeth, asumiendo a este último en una gran depresión, evocándoles a la dura tragedia que les espera.


Tanto la pérdida de su hijo, como el impacto de la dura batalla, Kurzel y su equipo muestran el estrés postraumático que afecta a Macbeth desde un plano psíquico, pues le abruman alucinaciones que le llevan hasta la psicosis, ‘si alguien de aquí me conoce, sabrá que me embargan estas crisis extrañas’, Macbeth es una especie de soldado abandonado, que sufre un trauma, en esos momentos, la profecía y la intención de matar al rey asumen una resonancia distinta, y ello permite a esos dos personajes, avanzar y pasar página.

Dotada de un soberbio elenco de actores, donde destaca una vez más la notable interpretación de Michael Fassbender, quien se ha impuesto rápidamente como uno de los actores más dotados de su generación, aporta una auténtica humanidad a un personaje sombrío y oscuro, sin corazón, sin alma y habido de poder, se ve cómo la locura se va apoderando de él, todo un experto en recitar grandes diálogos como ha demostrado en la reciente Steve Jobs, la réplica se la da con brillantez Marion Cotillard, una trágica lady MacBeth, elegante, sumisa, ve con impotencia el declive de su marido, finalmente destaca un soberbio David Thewlis, quien encarna a Duncan, moldeando a un rey tímido, inseguro de sí mismo,  del que sientes compasión, pues su único crimen ha sido no ser tan fuerte como lo fue su padre.


Mac Beth, por mucho que conozcas la historia, me ha logrado sorprender por su estupenda puesta en escena, rodada en siete semanas, en escenarios íntegramente exteriores, logra dar esa sensación de realismo, gracias a ser rodada, en pleno corazón de Escocia, logrando una ambientación precisa y preciosa, de una estética sin igual, árida, seca y yerma, como sus personajes, ayudada en todo momento de una atmósfera, vaporosa, elegante, de una estupenda fotografía, pero sobre todo por el acertado uso del plano abierto, por parte del director, dando así la importancia que merece el paisaje, convirtiéndose en un personaje más.


Las batallas son increíbles, majestuosas, rodadas a gran velocidad, de vez en cuando la acción se ralentiza, gracias al buen hacer de la cámara súper lenta, proporcionándonos unas escenas de gran belleza plástica, desprendiendo una violencia absolutamente creíble.

El vestuario está muy cuidado, es elegante y nos adentra de lleno en la época donde se ambienta la película, en una producción que ha querido preservar la lengua de Shakespeare, respetado el uso del verso, gracias un equipo capaz de hacer olvidar al espectador que está ante una obra clásica de lenguaje arcaico, que se sigue bien poseen fuerza y confianza en la palabra.


Brutal, deslumbrante, violenta, épica, bella, consigue ponerse a la altura de las grandes adaptaciones de Welles, Polanski y Kurosawa, una tragedia manchada de sangre y traición, relato intenso, con muchísima violencia, cuya trama no decae en ningún momento, donde los fotogramas son puro cine, con imágenes de gran belleza, en un film sobre la lealtad, la traición, la búsqueda del poder, la ambición, la venganza y el honor, que el amante al buen cine no debería perderse.
  

     

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