HABLAR




Película: Hablar. Dirección: Joaquín Oristrell. País: EspañaAño: 2015. Duración: 80 min. Género: Comedia dramáticaInterpretación: Sergio Peris Mencheta, Estefanía de los Santos, María Botto, Raúl Arévalo, Marta Etura, Juan Diego Botto, Astrid Jones, Dafnis Balduz, Mercedes Sampietro, Nur Levi, Miguel Ángel Muñoz, Carmen Balagué, Goya Toledo, Secun de la Rosa, Álex García, Antonio de la Torre, Melanie Olivares.Guion: Joaquín Oristrell y Cristina Rota. Producción: Pedro Hernández Santos, Cristina Rota y José Sámano. Música: Alejandro Pelayo.Fotografía: Teo Delgado.



El barrio de Lavapiés en Madrid, sirve de marco incomparable, para introducir la cámara de manera brillante, en la vida de las personas que por ahí circulan a diario, apenas 500 metros de recorrido, se necesitan, para contar un conjunto de 20 historias, con un espléndido reparto coral formado por unos 40 actores a cual mejor, cuya característica principal, es haber sido rodada en un plano secuencia de 115 min, que ha requerido una semana de trabajo.

Hablar es la obra de Joaquín Oristrell, con la que inauguró el pasado Festival de Málaga, una profunda reflexión sobre el momento actual en el que vivimos.

El barcelonés Joaquín Oristrell empezó su carrera como guionista de televisión antes de pasarse al cine y participar en los guiones de películas como ‘Bajarse al moro’, ‘Todos los hombres sois iguales’ o ‘El amor perjudica seriamente la salud’.


Debuto en la dirección con la película, ‘¿De qué se ríen las mujeres?’ labor que ha continuado con películas como ‘Sin vergüenza’, ‘Inconscientes’ o ‘Dieta mediterránea’Joaquín Oristrell dedicado por entero a la comedia ha tenido sus altibajos, con algunas propuestas atractivas y otras bastante olvidables, pero lo más interesante se encuentra en ‘Sin vergüenza’ y ‘Los abajo firmantes’dos cintas que son el germen de ‘Hablar’.

De ‘Sin vergüenza’ extrae el gusto por la frescura y la inmediatez de la actuación, con la influencia de docentes como Cristina Rota y su escuela de interpretación, mientras que de ‘Los abajo firmantes’ extrae el compromiso social. 

Así, ‘Hablar’ es un fresco impresionista, formado por pequeñas pinceladas vigorosas y llenas de color, que busca hablar de la España de hoy a través de un conjunto de historias diferentes pero que coexisten en solo ½ Km de recorrido.


Una película fresca, sorprendente, gratificante, virtuosa, admirable, que se apoya en un guión impecable

Toca a pinceladas, todos los problemas actuales, con tanta inteligencia como contundencia, los desahucios, el paro, la corrupción, la crisis inmobiliaria, el hambre, los malos tratos, el amor, la homosexualidad, el sexo por internet, el desempleo, la amistad, la bebida, los trabajos ilegales, la religión, el periodismo basura, las páginas de parejas en internet,…… siempre con la palabra como arma.

Así encontramos a personajes que usan las palabrotas como modo de expresión de un interior turbio, otros que prefieren callar, aquellos que no escuchan y los que usan y retuercen el lenguaje al estilo maquiavélico, para conseguir sus fines. 


Su reparto coral, es el sueño de cualquier director, un auténtico lujo, que cuenta entre otros con Marta Etura, Miguel Ángel Muñoz, Raúl Arévalo, Juan Diego Botto, Goya Toledo, Antonio de la Torre, Carmen Balagué, Dafnis Baldez,…… y así hasta 20 intérpretes que ejecutan un complejo vaivén de vidas cruzadas.

Rodar un largo, en un solo planosecuencia, es el sueño de cualquier director, no todos salen airosos de tan difícil reto,  en 2014 tuvimos el ejemplo un falso plano secuencia con "Birdman", en 1948 Alfred Hitchcock, aceptó el reto, con el que salió airoso, en una de sus obras más conocidas, “la soga”, aunque ambos recurrieron a algún truco sin poder evitar algún que otro corte, hecho todo sea dicho con gran maestría.


Bravo por la valentía de Joaquín Oristrell, director que se ha aventurado, con el complicado reto de rodar, en un solo plano en movimiento constante, partiendo del metro de Lavapiés y acabando en el interior de un teatro, sencillamente BRUTAL.

Hablar, es una visión crítica de lo cotidiano, va desgranando sus historias en un único plano secuencia, una virguería técnica, mostrándonos la cantidad de vida humana que puede desarrollarse ante nuestros ojos en una calle, fiel retrato de una sociedad, la nuestra, llena de miseria, necesidad y falta de afecto, un proeza técnica para disfrutar del buen cine, el buen cine español, que lo hay.





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